Los conceptos desparramados, los que se manosean y trasiegan frecuentemente  tienden a deteriorarse. El contenido maleable,flexible en la metáfora, acomodaticio en el ejemplo y dúctil en la exposición se presta a ello (toma frase alambicada). Pero el uso indiscriminado, inapropiado en muchas ocasiones, conlleva pequeñas filtraciones, que extienden el contenido sobre la mesa del idioma. Cuanto más se manosea el concepto, pierde peso y sentido el recipiente y entidad lo significado. Deja de ser operativo el concepto quedando arrugado como una bolsa usada. Es preciso reparar y recoger todo lo esparcido para volver a su presencia completa. No es raro encontrarse con expresiones como violencia, genocidio o acoso referidas a acciones que más que metafóricas se exhiben como realidades incontrovertibles sobre a los más diversos asuntos: la obstetricia, la educación, el conflicto de baja intensidad o palabra escrita.

Pues nada. Me he quedado a gusto.

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